MEDITACION MINDFULNESS EN LA NATURALEZA PURA DE NUESTRA MENTE

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Meditación Mindfulness

Contemplar nuestro continuo de la conciencia en la meditación puede conducirnos naturalmente a la experiencia de la no-dualidad. En la medida que observamos cuidadosamente nuestros pensamientos, nos daremos cuenta de que estos surgen, permanecen y desaparecen por sí mismos. No hay necesidad de expulsarlos a la fuerza de nuestras mentes; del mismo modo que cada pensamiento surge de la luz clara de la mente, así también se disuelve naturalmente en la naturaleza clara de la mente. Cuando los pensamientos finalmente se disuelven de esta manera, debes mantener tu mente concentrada sin distracción en la claridad resultante tanto tiempo como puedas.

Debemos entrenarnos para no involucrarnos con ninguno de los pensamientos que continuamente aparecen en la mente. Nuestra conciencia es como un océano vasto con un amplio espacio para sumergirnos en los pensamientos y emociones, y no debemos permitir que ninguno de ellos nos distraiga. No importa si un “pez” es particularmente bello o repulsivo: sin distraernos de una u otra manera debemos permanecer enfocados en la claridad básica de nuestra mente. Incluso si surge una visión magnífica de ésas que habíamos esperado por años, no debemos ponernos a conversar con ella. Por supuesto, debemos mantenernos atentos a lo que está sucediendo; el punto es no volverse tan aletargado que no nos percatemos de nada. Sin embargo, mientras nos mantenemos atentos a nuestros pensamientos en la medida en que surgen, no debemos dejarnos seducir por ninguno de ellos. En su lugar, debemos permanecer atentos a la claridad subyacente de la cual surgen estos pensamientos.

¿Por qué es tan importante contemplar de esta manera la claridad de nuestra conciencia?

Porque, como hemos visto una y otra vez, la mente es la fuente de toda felicidad y sufrimiento, la raíz tanto del dolor del samsara como de la dicha del nirvana. Y dentro de la mente se encuentra nuestra habitual visión incorrecta –nuestro aferramiento al ego, ignorante e inseguro– que se mantiene en la alucinación de la existencia propia y concreta, como si fuera realidad. La forma de romper con el hechizo de esta alucinación es observar la naturaleza ilusoria de las cosas y reconocer que todos los fenómenos son nada más que apariencias pasajeras que surgen en el espacio claro de la mente. Así, entre más contemplemos la claridad de nuestra propia conciencia, menos nos aferraremos a una apariencia como concreta y real… y sufriremos menos.

Al observar nuestros pensamientos ir y venir de esta manera, nos acercamos un poco más a la visión correcta de la vacuidad. Las apariencias supuestamente concretas surgirán, permanecerán por un tiempo y luego desparecerán en la luz clara de la mente. En la medida en que cada pensamiento desaparece de esta manera, debemos entrenarnos en esta forma de “no ver”, para familiarizarnos cada vez más con la espaciosidad clara de la mente. Entonces, incluso cuando surgen pensamientos extremadamente destructivos como el odio y el enojo, seguiremos en contacto con la pureza subyacente de nuestra conciencia. Esta pureza está siempre con nosotros y cualquier engaño [delusion] que experimentemos es simplemente un oscurecimiento superficial que pasará eventualmente, dejándonos con la naturaleza esencialmente clara de la mente.

Cuando contemplas tu propia conciencia con una atención intensa, dejando a un lado todo los pensamientos de bien y mal, automáticamente serás conducido a la experiencia de la no dualidad.

¿Cómo es posible esto? Piensa así: el cielo azul, claro y limpio es como la conciencia, mientras que la contaminación y el humo arrojados hacia el cielo son como los conceptos artificiales, no naturales, fabricados por la ignorancia que se aferra al ego. Ahora bien, aunque decimos que las sustancias contaminantes ensucian la atmósfera, realmente el cielo nunca se contamina por ellos. El cielo y la contaminación mantienen cada una su naturaleza característica. En otras palabras, en un nivel fundamental, el cielo permanece sin ser afectado, sin importar cuanta energía tóxica entre en él. La prueba de esto está en que cuando las condiciones cambian, el cielo puede mostrarse nuevamente claro.

De la misma manera, no importa cuántos problemas puedan crearse por los conceptos artificiales del ego, ellos nunca afecta la naturaleza clara y limpia de nuestra conciencia. Desde el punto de vista relativo, nuestra conciencia permanece pura debido a que su naturaleza clara nunca se mezcla con la naturaleza de la confusión.

Asimismo, desde un punto de vista último, nuestra conciencia siempre permanece clara y pura. La característica no dual de la mente nunca se daña por los conceptos dualistas que surgen en ella. En este sentido, la conciencia es pura, siempre es pura, y siempre permanecerá pura. LAMA YESHE